letras&pensamientos

dualidad de partidas, semejante destino

Prisa, mata y desespera.

Hombre nepali trabajador del bus local

He puesto de mi parte toda concentracion mental, ligero petate, el esmalte de uñas de ocasiones especiales, y a pesar de mis esfuerzos, no recorro mas que 5 kms, cuando me deportan al mismo lugar de partida. No mantener una vida rutinaria, te homenajea con anécdotas dulces y amargas, para compartir u olvidar.
Dos partidas nefastas.  Primera partida nefasta: Plenamente emocionada con sonrisa tatuada en mi cara y compañero de aventura, abrimos nuestros ojos cuando las bombillas callejeras de Pokhara aun no se han cansado de parir iluminación. Nos dirigimos al lago, le recorremos por su orilla, tomamos la curva final del embarcadero y nos adentramos en el asfalto destartalado. Le pregunto a un hombre de ojos sombrios y cara de “mi mujer ya no me deja tocarla”, la hora que es. Según escucho su mensaje, me giro hacia mi compañero de aventura pokhariana, y con mis ojos proyectados como un sapo, comenzamos a cabalgar.
A pocos minutos nos adentramos en un vehículo, también denominado taxi, aunque en sus servicios no se encuentre el taxímetro, un maletero o cartel alguno que anuncie sus servicios profesionales. Alcanzamos en tiempo y distancia, la campa destinada a una estación de autobuses. Nuestras sonrisas cuelgan de nuestras caras. Mi compañero divisa el bus en el que hemos de viajar. Se acerca al recaudador de tickets y, en cuestión de segundos, su sonrisa se transforma en boquita de piñón. Hoy es el cuarto día de huelga nacional, y solamente los turistas tenemos el derecho de viajar. Una persona nativa viajando en días altercados por la huelga, es razón suficiente para apedrear el bus, hacer bajar al nativo forzosamente y abandonarle en el propio lugar del esmerado acontecimiento. No quemamos ninguna neurona. Somos dos, para los exquisitos batidos de banana y, para los oscuros acontecimientos.

Segunda partida nefasta.

Bus local en NepalBus local en Nepal

Esta vez me lo monto sola. Compro billete, nuevamente de bus, destino Sauraha, la Jungla de Nepal. No soy buena usuaria del “todo incluido”. Y poco se me ve por espacios de “only tourist”. Sin embargo, hay lugares especialmente atractivos, a pesar de ser atrozmente turísticos.
La noche previa a mi partida, un mosquito, reiteradamente quiere pegarse un festín sangriento conmigo. Nos la pasamos jugando. El es el gato, yo el ratón. Mantenemos pocas horas de placer violento. Suena el despertador. Recogo mis prendas íntimas del suelo tras la noche de juegos forzosos, las introduzco en mi bolsa de viaje y, una vez mas, recorro el mismo camino. Bordeo el lago, alcanzo la curva del embarcadero, y a lo lejos, un bus. Subo, le comunico mi destino, y partimos. Mi oyente no me responde, no habla ingles. Creo que algo me entiende entre palabras pronunciadas en diversos idiomas para facilitar la comprensión de mi mensaje. Jodido lo llevamos, su rostro no expresa señal alguna. En cuestión de minutos, el bus cambia radicalmente de dirección. Se aleja de mi ruta, y supuesto destino de partida. Damos mas vueltas que una peonza. El bus ha consumido toda su ruta, y yo ando mas perdida que el mosquito de mis juergas nocturnas en Siberia. Distingo a lo lejos unos 10 buses locales, a cual mas frekye, y tal muchedumbre de pelos oscuros, chanclas multicolores y humeantes tes, que según me estoy acercando, dejo de ser persona para convertirme en una mota de leche entre cuervos deseando tragar género fresco.
Un té negro mima mi tiempo de espera. Converso con el señor que atiende a los futuros pasajeros. Corre algo de tiempo. Mi atención está sumergida en el fondo del vaso del té, la atención del señor taquillero se encuentra en los bajos de la falda de una bonita chiquilla. Mientras, el bus pasa por delante nuestro, como un meteorito en guerra. Los ojos colgados de la falda, se trasladan ahora a mi rostro con cara de asombro. Intercambiamos las justas y necesarias palabras, para tomar la rápida decisión de aventurarme a entrar en el primer taxi que me encuentre. Nos clonamos en KITT, Michael Knight y Deron Miles en el coche fantástico. Minutos de adrenalina vivida, y operación fallida. El bus ha caído engullido por la tierra. Kitt me devuelve al mismo punto de partida y semejante destino. A la tercera será la vencia?

6 Comments

  1. Valla vivencia la tuya entre los autobuses,el señor mirandote como diciendo esta BLANQUITA que hace aqui,las guerras que tienes con los mosquitos etc…pero a pesar de todo tendras un recuerdo para toda la vida…..

  2. Me encanta como relatas Patrr, al leerte me llevas contigo entre frases, veo lo que ves y siento lo que sientes y al acabar el último punto me siento muy feliz por lo que estas viviendo! Un beso allá donde estés y síguenos contando…

    1. Muchísimas gracias!!! Es un placer mutuo. Yo disfruto cuando exprimo de mi mente pensamientos y vivencias, y aun mas cuando éstas nos emborrachan a todos en un júbilo de sensaciones agradables.

      Un abrazo de chocolate!

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